
Hablabamos. Mal, pero hablabamos. Yo me enojaba y reia de nervios, vos mirabas para el piso, rompiendote más el agujero del jean.
Deciamos de la tristeza de la gente, de sus preocupaciones, de mi famlia, de la tuya, de nuestros amigos que poco confianza teniamos, del valor que le dabamos a las cosas que teniamos, de lo que nos gusta, de lo importante que es crecer, terminar el colegio era y es nuestro karma...Me mostraste tu billetera rotosa y unos cigarrillos que convidaste, no eran tuyos. Eran de una de tus soles. La amabas, te sentías tan orgulloso por ellas, tanto que conocí a una de tus ellas.
Así se hizo de noche y me pediste ese abrazo que nos prometimos, fue uno muy relámpago. Es muy incomodo abrazar a alguien del sexo opuesto. Nos deseamos suerte, mientras pensabamos que no nos volveríamos a ver. Algo nos sentaba muy bien, pero algo nos paralizó: Un desierto.
